Buenos días para todos Hace tres días atrás concurrí al dentista. Si bien iba tranquilo porque no habría anestesia solamente quitar el material de la última muela del maxilar superior del Lado derecho, fue algo molesto. Recostado en el sillón con los pies cruzados y las manos igual sobre mi regazo y respirando y concentrado en la respiración, dejé hacer sin más. En un momento dado le cabeza o punta del torno se aflojó y comezó a golpear la cavidad, las paredes internas de la muela rebotando de un lado a otro siempre dentro de la muela, un axidente que duró 3 o 4 segundos pero que marcaron la diferencia porque lo sentó dentro de mi cabeza, retumbó cerca de mi oído. El torturador retiró el diabólico aparato lo arregló durante unos instantes y continuó su labor. Aclaro que ese golpeteo fue una vibración intensa, muy intensa , mucho más que el ruido que fue grave y no agudo. Caminé de regreso a casa aliviado y sinceramente contento, salir de allí fue maravilloso. El resto del día transcurría como cualquier otro hasta que noté algunas horas después que a mis eternos compañeros de viaje se les había sumado un nuevo compañerito, agudo, intermitente como un timbre viejo que se posicionó como director de orquesta. Al cabo de un rato y ya con el sol bajando y a pesar de estar rodeado de gente me entró ese miedito que fue tornando en una mezcla de miedo y ansiedad, de ansiedad y miedo y furia también porque dentro del torbellino de pensamientos oscuros estaba ese tan característico al menos en mí de “ pucha que macana que yo estaba tan bien y ahora este nuevo traicionero e hijo de mil pu…” y como voy hacer para dormir esta noche y no se va a ir nunca más y hasta cuando sufrir esta mier…y me voy a tomar un frasco de clonazepan. Sinceramente no sé qué hubiese hecho o dónde estaría ahora si no hubiese recurrido a Viviane. Me tranquilizó porque ese intruso se iría, que meditara y meditara y respirara. Eso hice además de comunicarme también con nuestra compañera Mabel que vive en Uruguay que me acompañó un montón. A pesar de todo esto la noche estuvo fatal, la luz del amanecer se hizo rogar, yo meditando y respirando y algo más tranquiló afronte el día y con el transcurso de las horas el visitante fue desapareciendo hasta extinguirse.