Familia
Hoy quiero compartirles esto que me pasó.
Hoy no era uno de esos días donde uno se levanta motivado, con energía al 100% y con ganas de comerse el mundo. Más bien fue todo lo contrario. Había cansancio, venía arrastrando carga del trabajo, la mente un poco saturada… y ese diálogo interno que todos conocemos empezó a aparecer.
Ese que te dice que hoy no pasa nada si no entrenas.
Que puedes descansar.
Que mañana lo haces mejor.
Y siendo completamente honesto con ustedes… estuve a nada de hacerle caso.
Pero en medio de ese momento recordé algo que dijo Alex Quesada hace poco y que se me quedó muy grabado: “ante la duda… disciplina.”
No motivación.
No ganas.
Disciplina.
Así que no salí porque estaba motivado… salí porque decidí hacerlo.
Sin presión, sin expectativas, sin pensar en hacer el mejor entrenamiento. Solo con la intención de cumplir. De presentarme. De no romper la cadena.
Y pasó algo interesante.
Poco a poco el cuerpo empezó a soltarse. El aire, el terreno, la sensación de rodar… todo empezó a cambiar. Terminó siendo un ride increíble. De esos que te llenan, que te recuerdan por qué empezaste, por qué amas la bici.
Pero si soy sincero, lo más valioso no fue eso.
Fue haber ganado esa pequeña batalla interna.
Porque ahí es donde realmente ocurre el cambio.
Hoy también quiero dejarles una idea de John Maxwell que me ha ayudado muchísimo a entender el progreso de otra forma.
Él habla del “método de los 5.”
Dice que cualquier objetivo o problema que tengas, lo veas como un árbol. Y que todos los días tomes un hacha y le des cinco golpes.
Solo cinco.
No se trata de tumbar el árbol en un día.
No se trata de hacerlo perfecto.
No se trata de hacer el mejor entrenamiento de tu vida.
Se trata de algo mucho más simple… y mucho más poderoso:
hacer tus cinco golpes todos los días.
Al inicio no parece que pase nada. El árbol sigue ahí. No se mueve. No hay resultados visibles. Y ahí es donde la mayoría se rinde.
Pero si te mantienes… si todos los días vuelves, tomas el hacha y haces lo que te corresponde… llega un punto en el que todo cambia.
Y cuando el árbol cae, parece que fue de repente.
Pero no lo fue.
Fue el resultado de todos esos días en los que no tenías ganas… y aun así apareciste.
Si hoy estás cansado… te entiendo.
Si hoy no tienes ganas… es normal.
Si sientes que no estás avanzando… todos hemos estado ahí.
Pero tal vez hoy no necesitas motivación.
Tal vez hoy solo necesitas recordarte algo:
No tienes que hacerlo perfecto.
No tienes que hacerlo increíble.
No tienes que hacerlo largo.
Solo tienes que cumplir.
Solo tienes que hacer tus cinco golpes.
Porque esto no se trata solo de ciclismo.
Se trata de construir una versión de ti que no negocia consigo misma.
Que cumple.
Que aparece.
Que sigue… incluso cuando no tiene ganas.
Así que si hoy estás dudando…
elige disciplina.
Nos vemos en el camino.
Les voy a dejar una imagen del ride de hoy… porque sí, al final, siempre vale la pena.
— Tony Alvarado 🚴♂️🔥
Pd: este jueves nos vemos en la llamada grupal vamos a hablar de DISCIPLINA