En un mar quiero encontrarme,
teñido de vino y de brisas.
Bebo, y mis memorias
se disuelven despacio,
destiladas como alegrías lejanas.
Mujeres de arrecifes purpúreos
bautizan sus tobillos en la sal.
Ay, el mar…
Promesa heroica del Egeo,
semejante a la turquesa
y a los cuerpos firmes del paraíso,
emanación de espirales dormidas.
Eres la visión tostada por la luz,
como los ojos del antiguo amor
que cantan todas las verdades.