Ilumino tus ojos con rubíes azules Caminos semovientes que venero, paisaje que palpita desolado en áspides de un yugo dominado, perdidos en esencias de un brasero, reprimen el destino venidero, agotan el ocaso del legado, y detonan el orbe inmaculado que quiebra su conjuro pasajero. Atraigo al foso que arde y resplandece con estatuas que irradian regocijo a toda bendición que se estremece, y retengo un don para el acertijo envuelto en la pasión que me enardece, rumiando sueños sin hallar cobijo.