Carta a mi niña interior. 🆘
Quiero decirle a mi niña interior que he vuelto para tomar las riendas. Ya no hay miedo a las arañas ni a los ratones, y he mirado bajo la cama y en los armarios oscuros: solo había polvo y sombras que ya no asustan. Quiero decirle que levanté la frente, que lo hemos logrado. Tengo el título, el coche y el trabajo que querías. Y el regalo más grande: una hija. Quiero contarle que los años trajeron despedidas. Se fue el perro y tres más, se fue mi mago, -mi padre querido- Pero he aprendido a transitar el duelo y a hacerme fuerte en la grieta, aunque a veces, lloro. Te confieso que te extraño: Tu inocencia, tu risa espontánea, esa forma de crear mundos enteros. Pero te prometo que aún soy tú: me entretengo con los charcos, colecciono piedras y miro las canicas a contraluz, saboreo el regaliz y me maravillo con mis dedos arrugados después del baño. Por eso escribo, niña mía: para que sigas viviendo en mí.