“El camino a todas las cosas grandes pasa por el silencio” Friedrich Nietzsche Con esta frase, Javier García Campayo encabeza el capítulo cuarto titulado “Conociendo y calmando la mente: El mindfulness”, de su libro Parar para vivir mejor, que forma parte de la bibliografía recomendada por @Viviane Gamerro El autor habla de cómo el silencio en la mayoría de tradiciones religiosas o contemplativas es la puerta de entrada a la experiencia espiritual. Señala que el silencio externo (ausencia de ruido producido por los humanos, principalmente el del lenguaje) no es el más importante. Que en general las tradiciones buscan o facilitan el silencio externo para que pueda generarse el silencio interno que es el relevante. ¿Qué rompe el silencio interno?, se pregunta. Y responde: “Observa tu mente y comprueba que continuamente hablamos con nosotros mismos, comentamos y evaluamos lo que ocurre a nuestro alrededor y pensamos en el pasado y en el futuro. Este proceso es lo que denominamos diálogo interno y aunque siempre nos acompaña se da con mayor intensidad cuando la mente no tiene una tarea concreta. Es decir, cuando nos aburrimos o la actividad que realizamos nos parece rutinaria” Nos recuerda entonces que ya nos ha explicado la relación de este diálogo interno con “el estrés y el malestar psicológico” Nos invita a comprobar que podemos sentir bienestar si conseguimos disminuir su frecuencia o hacerlo desaparecer, aunque sea por unos segundos. Luego nos plantea que para desmantelarlo debemos conocer para qué lo usamos y cuál es su función. Señala como generadores del diálogo interno y la inatención a “dos hábitos mentales frecuentes y nocivos” : - El piloto automático que define como “la tendencia a pensar en algo diferente a lo que estamos haciendo” - La multitarea que “consiste en realizar, de forma voluntaria, varias tareas a la vez” “Todo esto provoca que nuestra mente este siempre generando ruido, un diálogo interno a menudo difícil de aguantar”