Hasta el miércoles han sido días difíciles para todos en la zona que vivo. Siguen incrementándose las obras de construcción y la mayor parte del día los sonidos de máquinas, camiones, martillos percutores forman parte del paisaje habitual. A esto se suman alarmas que se disparan por las vibraciones de las máquinas. Realmente difícil, aunque lo he ido llevando bien con las herramientas que hemos aprendido. Ayer viaje hacia San Luis un balneario ubicado en la costa del Departamento de Canelones para descansar y concurrir a una reunión familiar. Aquí el desafío fue otro, disfrutar en compañía de la familia, en medio de voces que se superponían, carcajadas, guitarras, cantos y corridas de niños. Felizmente pude disfrutarlo a pesar de mi hiperacusia. Busqué el espacio para las meditaciones fuera de la casa, fue fácil pues la misma se encuentra frente a la playa y sólo tenía que cruzar la calle. Al avanzar el día, ya sobre la tardecita, cruce para hacer una meditación. No bajé hasta la arena, ya había poca luz natural y es un lugar con muchos médanos. Me senté sobre una construcción de material perdida entre los médanos, que oficia de banco, aunque no lo es (lo verán en una de las fotos). Desde allí se divisa el mar. Primero contemplé el mar, cerré los ojos para escuchar su sonido y luego puse en mi teléfono la meditación CROMOTERAPIA. Me perdí en el viaje que nos propone @Viviane Gamerro Viaje por lugares y por colores. Cuando terminé, abrí mis ojos y me encontré con un regalo del Universo. Antes de ponerme a meditar el cielo lucía azul oscuro, había poca luz, como cuando se aproxima la noche. Ahora el cielo se había sumado a mi viaje de colores. Me quedé un rato en silencio, conmovida, contemplando. Luego al retirarme, camino a casa, tomé estas fotos que comparto con ustedes. Espero que disfruten los colores de mi cielo. Abrazo para todos, vamos juntos por más.