Llevaba casi un mes dándole vueltas. El mes pasado lo intenté y me quedé a medias. Esta vez me comprometí reaccionando al mensaje del grupo y fui. Lo que más me llamó la atención fue el comienzo. Ese momento previo a que el evento arranca, cuando todavía no sabes dónde situarte. Observé algo curioso: las chicas que también venían de nuevas enseguida se buscaron entre ellas y conectaron. Yo fui más de observar el ambiente, leer el entorno, esperar el momento. No es mejor ni peor — es diferente. Cuando arrancó el run fue distinto. Con la música, el movimiento y la energía del grupo encontré algo que me salió de forma natural. Ahí me sentí más yo. Al terminar, en el grupo de la cafetería, estuve más en escucha activa que hablando. Y me parece válido. A veces la conexión no pasa por hablar mucho — pasa por estar presente de verdad. Me vine andando a casa sin música para no romper el estado en el que estaba. Pequeña victoria de hoy: comprometerse, ir y terminar lo que el mes pasado quedó a medias.