Hace unos días os preguntaba si conocíais la teoría del apego y si os interesaba que fuéramos hablando de este tema dentro de la comunidad. Hoy quería dar un pequeño paso más. Cuando hablamos de apego, no hablamos solo de “tipos de apego” ni de etiquetas para definirnos. Hablamos de algo más profundo: de cómo nuestras primeras experiencias importantes de vínculo influyen en la forma en como aprendemos a vernos a nosotros mismos, a los demás y a las relaciones. Desde que nacemos, dado que somos totalmente dependientes, necesitamos sentir que hay alguien disponible, sensible y suficientemente estable a quien poder acudir cuando necesitamos protección, calma, cuidado o seguridad. Y dependiendo del tipo de experiencias que tengamos con esas figuras de las que dependemos, vamos construyendo una especie de mapa interno sobre lo que podemos esperar de los vínculos. En psicología, a esto le llamamos "modelos operativos internos". Dicho de forma sencilla, son representaciones mentales que vamos formando sobre preguntas como: “¿Puedo confiar en los demás?” “¿Mis necesidades importan?” “¿Si me acerco, el otro estará disponible?” “¿Si muestro lo que siento, me van a cuidar o me van a rechazar?” “¿Tengo que ocuparme siempre yo del vínculo?” “¿Es mejor no necesitar demasiado para no depender de nadie?” Con el tiempo, esos modelos pueden influir en cómo vivimos la cercanía, la distancia, la confianza, el rechazo, la dependencia, la autonomía o la necesidad de seguridad. Por eso se habla de tipos de apego; seguro, ansioso, evitativo o desorganizado. Pero me parece importante decirlo con cuidado: no son etiquetas cerradas ni diagnósticos. No se trata de decir “yo soy ansioso” o “yo soy evitativo” y quedarnos ahí. Son formas aprendidas de buscar seguridad, protegernos o manejar la cercanía y la distancia. Y, como toda dinámica relacional, pueden entenderse, revisarse y transformarse poco a poco. Además, no siempre funcionamos igual en todos los vínculos. Podemos sentirnos más seguros en una amistad, más inseguros en pareja, más evitativos con la familia o más activados con determinadas personas.