Si fueras mi hermana te diría: De la ilusión, ni se vive,ni se come. En mi caso, durante mucho tiempo confundía la ilusión con una señal de que debía seguir adelante, incluso cuando ya empezaban a aparecer comportamientos que me hacían sentir incómoda. No era que no viera las red flags. Las justificaba porque quería que la relación funcionara y aunque fuera cada vez más rápida en detectarlas, el patrón se repetía. Con el tiempo me he dado cuenta de que la ilusión puede ser una trampa cuando pesa más que la realidad. Hoy intento fijarme menos en el potencial de una persona y más en sus hechos, en la coherencia entre lo que dice y lo que hace, y en cómo me siento cuando estoy con ello ( El sistema nervioso se adelanta antes que la mente) y empecé hacer caso a mí cuerpo. Lo positivo que saco de haber repetido ese patrón, que ahora me conozco mucho mejor y sigo trabajando en ello. He aprendido que puedo ilusionarme sin dejar de observar cuál espía rusa, que poner límites no mata una relación sana y que, si alguien se aleja porque no acepto ciertas conductas....Es el mejor filtro, que me puede pasar en la vida, señal que no era el vínculo adecuado para mí. Sigo teniendo momentos en los que la ilusión aparece, porque somos humanos, ahora procuro no tomar decisiones desde esa emoción. Me doy tiempo para observar la reciprocidad y dejar que sean los hechos los que hablen. La palabrería se las lleva el viento, si hay continuidad, respeta tus tiempos, te brinda paz, protección física y seguridad emocional, te conquista progresivamente, tenga iniciativa desde el principio y lo sostenga en el tiempo, aunque tú también lo tengas, incluso no tomar a personal las manías que no lleven a puñetas mayores. Atienda tus necesidades, no invalide tus sentimientos y emociones como quién riega una planta cada día.... Con sed de construir una vida contigo, respete tu individualidad, en los desacuerdos no huya, no monte dramas o se ponga hostil en plan ahora me enfado y no respiro...