Ese instante donde todo podría pasar, pero no pasa… y sin embargo se siente todo.
Chispa de guardia. Bebo el café con la guardia alta. El metal tintinea con el miedo, pequeñas piezas de hierro que esperan el impacto de un rayo que todavía no se ha formado. En la cocina amanece despacio. La cafetera exhala vapor y el sol, ese extraño, golpea la coraza de mi sombra como si quisiera probar su resistencia. No llueve fuera. Pero aquí dentro el aire contiene la respiración y el tiempo oxida todo lo que no se atreve a caer. No hay tormenta, solo la promesa. Ese zumbido sordo que no es ruido ni calma. Y en ese instante exacto en que nada ocurre, el miedo aprende a brillar, no como amenaza, sino como aviso. ViCkA Este poema deja la tensión suspendida en el aire, justo en ese punto exacto donde el acero y la luz se encuentra 😉