Olvidamos el ritmo
de la lluvia sobre el suelo,
el brillo de la tierra
cuando el agua la abraza,
y cambiamos el salto
en un charco
por el miedo a una mancha,
por la calma que atrasa.
Nos pusimos la armadura
de la gente seria,
limpiamos el barro
de nuestros zapatos,
y en esa limpieza,
perdimos la fiesta,
los gritos de asombro
y los ratos bonitos.
¿Cuándo el "qué dirán"
pesó más que el instinto?
Vivimos cuidando la ropa,
la cara y la casa,
mientras el alma
se apaga, se apaga!!.
Deja que el niño corra,
que la mancha florezca,
que aprenda que el mundo
se siente en la piel.
Que no sea su infancia
una jaula que crezca,
sino un salto infinito,
dulce como la miel.
Volvamos, amigo,
a la bendita torpeza,
a la vida que ensucia
pero que nos libera.
Que no gane la prisa,
ni gane la apariencia.
La felicidad siempre
nos espera afuera.....
....... AlmaNegra.