Baja el agua mansa,
herida de cielo,
entre guijarros blancos
y sombra de pino,
dibujando un rastro,
un sutil camino,
que busca en el valle
su antiguo consuelo.
Desde el cauce bajo,
la mirada escala
las rocas hurañas
que guardan el río,
y encuentra en lo alto,
venciendo al vacío,
al pueblo que al monte
sus muros enseña.
Casas de yeso,
balcones de vida,
donde la torre vigila,
mientras el agua,
en su eterno deseo,
copia en su lomo
la aldea dormida.
No hay prisa en la orilla,
ni ruido en el viento,
solo el reflejo
de un tiempo
ver desde el río
nuestro propio destino,
anclado en la tierra,
libre en el movimiento.
El río no solo lleva agua,
lleva la mirada de quienes,
desde abajo, contemplan
la fortaleza de, el pueblo
lo que llaman hogar......
........ AlmaNegra.