No me pidas cuentas
del tiempo ni el aliento,
que no es un favor
lo que pongo en tus manos,
no hay deuda en el alma
ni en el sentimiento
cuando el cariño
nos hace sentirnos hermanos.
Me sale del pecho
como un río desatado,
sin facturas, sin tregua,
sin mirar la medida,
porque darlo todo
es el único estado
donde encuentro
el sentido que le falta a la vida.
Sin embargo,
he aprendido en la calma del viento,
que a veces mi impulso
puede ser tu cadena,
que hay batallas que
exigen tu propio aliento
y mi ruido, aunque tierno,
solo aumenta la pena.
Comprendo que
el eco de mi voz te distrae,
que mi mano extendida
a veces te frena,
y que el árbol más fuerte
es aquel que no cae
porque busca su agua
en su propia arena.
Hoy te ayudo callado,
desde el borde del mapa,
siendo sombra que cuida
pero no te detiene,
porque el amor más grande
es aquel que se escapa
de su propio deseo
por lo que a ti te conviene.
Una pequeña reflexión;
A veces, "darlo todo"
incluye también
dar nuestro silencio
y nuestro espacio.
Es una forma de generosidad
mucho más difícil de practicar,
porque requiere domar
nuestro propio ego
y nuestra ansiedad
por ver al otro bien
de inmediato.
Al final, estar presente
no siempre significa intervenir,
a veces es simplemente ser el refugio
que espera en calma.. .......AlmaNegra .