Querida Carolina:
Hay en tus trazos una verdad profunda
que no necesita palabras,
pues habla directamente al espíritu
mediante el misterio del óleo y la luz.
Contemplar tus retratos y figuras
es entrar en un diálogo íntimo
con la vulnerabilidad y la fuerza.
Cada pincelada parece sostener el pulso
del tiempo, capturando miradas
que observan desde la calma,
rostros sumidos en la introspección
y manos extendidas que abren un espacio para el encuentro y el consuelo.
A través de esta carta, quisiera rendir homenaje a tu capacidad de transformar el lienzo en un espejo del alma:
Aquí tienes mi poema inspirado
en las expresivas pinturas:
En la penumbra donde habita la mirada,
un destello sereno busca tu rostro,
entre trazos de luz y tierra agrietada,
donde el silencio murmura tu nombre.
Te extiendo esta mano de sombras y calma, un puente sincero en la vastedad,
con los ojos cerrados para ver con el alma
la luz que florece en tu propia verdad.
Que no pesen los tonos de la incertidumbre,
ni el abismo que a veces nos intenta envolver pues en la calidez que de tu mirada sucumbe, se enciende el motivo de volver a nacer.......
............AlmaNegra