La primera versión de esta obra nació desde la intuición.Sin tantas normas. Sin tanta conciencia. Sin tanto control.
Había en ella algo muy puro: las ganas de crear sin pensar demasiado, dejándome llevar más por la emoción que por la técnica. Pero también existía cierto desconocimiento del color, de cómo hacerlo vibrar, convivir o construir profundidad a través de él.
Con el tiempo empecé a mirar la obra de otra manera.Ya no solo veía lo que había pintado, veía también a la artista que era en ese momento. Y entendí que evolucionar no significa rechazar esa versión de mí, sino escucharla y continuarla.
Volver a intervenir esta pintura fue un acto de valentía.Porque da miedo tocar algo ya hecho. Da miedo perder la esencia inicial. Pero también sentía que la obra me estaba pidiendo crecer conmigo.
La nueva versión tiene más intención, más lenguaje propio, más seguridad en el uso del color y en la manera de construir la atmósfera. Ya no busco únicamente representar un lugar; busco transmitir una sensación, una energía, una identidad.
Y creo que ahí está la verdadera evolución:en pasar de pintar desde el impulso, a pintar desde la conciencia… sin perder el alma intuitiva del principio.
Esta obra sigue en proceso.Forma parte de una colección inspirada en rincones de Salamanca, una ciudad que amo profundamente y que siento parte de mi historia, de mi memoria y de mi forma de mirar el mundo.
Quiero seguir construyendo lugares especiales a través de la pintura.No solo pintar calles o plazas, sino capturar emociones, atmósferas y recuerdos que viven dentro de ellas. Pero también habla de confianza, de búsqueda y de una artista que, poco a poco, empieza a reconocerse en aquello que crea.
¿Que versión os gusta más? Os leo👇😜