Botella de vidrio recuperada y transformada en poesía visual.
La cubro con papel de seda morado —como un velo— y sobre él superpongo recortes multicolores que se entrelazan en un ritmo abstracto de curvas, círculos, fragmentos...
Me interesa ese contraste: lo frágil del vidrio y la suavidad del papel… con una explosión de formas que parecen moverse, como si la pieza respirara.
Una botella que antes transportó vino, ahora transporta presencia, color y energía.
Si algún día vienes por Zamora, estás invitado a visitar mi Estudio Artístico y Sala de Exposiciones (con cita).
En persona se siente diferente.
💫🎨🧡