A veces no reaccionamos solo a lo que alguien hace.
Reaccionamos a la historia que nuestra mente construye sobre lo que eso significa.
Por ejemplo:
“No me contesta” puede ser un hecho.
“Ya no le importo” puede ser una interpretación.
“Ha cambiado el tono” puede ser un hecho.
“Está enfadado conmigo” puede ser una interpretación.
“No ha propuesto quedar” puede ser un hecho.
“No tiene interés” puede ser una interpretación.
Y esto nos pasa a todos en mayor o menor medida.
Cuando algo nos importa, especialmente en un vínculo, nuestra mente intenta completar la información que falta. Busca sentido, anticipa, interpreta, se protege.
El problema es que a veces damos por cierta una interpretación antes de haberla podido comprobar.
Y ahí pueden aparecer malentendidos, distancia, enfado, ansiedad o necesidad de protegernos demasiado rápido.
Mentalizar tiene mucho que ver con esto: con poder parar un momento y preguntarnos:
¿Qué ha pasado realmente?
¿Qué estoy imaginando yo sobre esto?
¿Qué otra explicación podría haber?
¿Qué parte de mi historia está completando la escena?
No se trata de justificarlo todo ni de negar lo que sentimos.
Se trata de abrir un poco de espacio entre lo que ocurre y la historia que construimos sobre ello.
Este es uno de los aspectos más importantes de la capacidad de mentalización: aprender a diferenciar entre hechos e interpretaciones.
Y resulta fundamental para construir relaciones más sanas, comunicarnos mejor y evitar muchos conflictos interpersonales que nacen, precisamente, de dar por cierto algo que quizá no hemos podido comprobar.
Por eso, este es uno de los temas sobre los que más me gustaría proporcionar recursos dentro de Vincularte Conecta (mañana abrimos plazas para los miembros de la comunidad en nivel 2)
La idea es que podamos hablar de esto, trabajarlo con ejemplos cotidianos y llevarlo a situaciones reales: mensajes que no llegan, cambios de tono, silencios, distancia, necesidad de pedir, miedo a molestar, conflictos o malentendidos.
Os lanzo una pregunta:
¿Qué interpretación se te activa más fácilmente cuando alguien se distancia o no responde?
Puede ser una palabra o una frase corta:
rechazo, desinterés, enfado, abandono, culpa, duda, indiferencia, miedo, “he hecho algo mal”, “ya no le importo”…
Os leo.