Hola, exploradoras 💛 Os escribo para avisaros de que estaré unos días de vacaciones. Voy a bajar el ritmo por aquí, aunque seguro que vuelvo con ganas de compartir cosas nuevas. Y precisamente por eso quiero dejaros algo antes de irme: hablemos de por qué a veces cuesta tanto desconectar de verdad, incluso cuando técnicamente estamos "de vacaciones". 🧘🏻♀️El freno vagal: el mecanismo que nos permite calmarnos ¿Sabíais que nuestro sistema nervioso tiene una especie de pedal de freno natural? Se le llama freno vagal, y es la capacidad de pasar de un estado de activación (modo alerta, o incluso modo montaña rusa) a un estado de calma real (modo equilibrio) de forma rápida y reversible. (si ya has hecho el test ya sabes en cuál modo sueles estar) No es simplemente "dejar de hacer cosas". Es una capacidad activa del cuerpo: la de frenar, bajar revoluciones, y volver a conectar. Con nosotras mismas, con quienes nos rodean, con el momento presente. Por qué muchas veces "las vacaciones" no bastan. Aquí está la clave: podemos parar de trabajar, cambiar de escenario, dejar el móvil en modo avión, y aun así seguir en modo alerta por dentro. El cuerpo necesita algo más que ausencia de tareas: necesita que ese freno vagal se active de verdad. Algunas formas sencillas de ayudarle a hacerlo estos días: - Una respiración lenta, con exhalaciones más largas que las inhalaciones. - Un rato de contacto cálido y seguro con alguien (una charla tranquila, un abrazo, reírte de verdad). - Tiempo en la naturaleza, sin prisa, sin agenda. - Y quizás lo más difícil: dejar hueco para aburrirse un poco, sin llenar cada hora. No hace falta hacerlo todo. Basta con elegir uno o dos momentos al día para dárselo a vuestro sistema nervioso. Os deseo unos días donde el cuerpo también pueda descansar, no solo la agenda🌿 Nos leemos pronto, Laura