Si usted nota que ese hormigueo en la pierna se intensifica justo cuando lleva un rato sentado/a, no es coincidencia.
Cuando nos sentamos, especialmente con mala postura o en superficies planas y rígidas, aumenta la presión directa sobre el nervio ciático. El disco intervertebral también recibe más carga en esa posición, y si ya hay compresión o inflamación, la señal de dolor y hormigueo se amplifica.
En otras palabras: el asiento se convierte en el problema.
Lo que usted puede hacer ahora mismo:
🔹 No se quede estático/a. Cada 30–40 minutos, levántese aunque sea 2 minutos. El movimiento es medicamento.
🔹 Incline ligeramente la pelvis hacia adelante al sentarse. Esto reduce la presión posterior sobre el disco y el nervio.
🔹 Evite cruzar las piernas. Esa posición rota la pelvis y aumenta la tensión en toda la cadena del nervio ciático.
🔹 Los ejercicios del cojín. Este es el punto que más cambia el juego para muchos de nuestros miembros. Hay un movimiento específico que reactiva la movilidad de la pelvis y descomprime el nervio mientras está sentado/a. En el próximo post se lo muestro paso a paso.
El hormigueo es una señal. No lo ignore, pero tampoco le tenga miedo. El cuerpo responde cuando usted le da las herramientas correctas.
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