¿Y si el arte no estuviera hecho para ganar dinero?
Soy artista. Creo y vendo obras de arte. Pero nunca he entendido el arte solo como inversión.
Hablando con un experto inversor confirmé algo clave: el arte no funciona como otros activos financieros.
Es poco líquido. Solo unas pocas piezas destacan. Tiene costes de mantenimiento Y muchas grandes colecciones nunca se venden.
Porque el arte no se compra con lógica fría. Se elige con sensibilidad.
Su verdadero valor está en lo que te aporta cada día: energía, belleza, calma, inspiración.
Si una obra te ordena por dentro, ya sabes para qué sirve el arte.
¿Tú cómo eliges una obra de arte: como inversión… o como compañera de vida?”