Hola comunidad! Qué bueno leerlos de nuevo, se extrañaban estas conversaciones.
Vuelvo después de un tiempo con una reflexión potente. Ya llevo 5 años en este camino del arte y estos últimos dos han sido como remar en un río de rocas en un bote con lija jajaj. No es victimización, es un análisis de la realidad que me ha tocado vivir.
He notado algo muy marcado, parece que para que en mi propio país me den una nota en la prensa o un mensaje de admiración, primero tengo que lograr algo afuera. Cuando expongo en el extranjero, mi trabajo emociona, sana y remueve (soy fisioterapeuta pero no ejerso porque me dedique al arte, mezcle el tejido con la anatomia y microexpresion para mostrar emociones, liberarme de trancas y encapsularla en las obras, eso ha hecho que la gente tambien sane, pero mas adelante les contare mas sobre eso), pero cuando expongo en Chile, me encuentro con críticas que solo buscan encasillar o minimizar: "esto no se va a vender porque no combina con la casa", o "mi sobrina también teje, le dire que me haga uno". Incluso me han dicho que no entro en categorías de "excelencia" bajo criterios que nadie explica y de la boca de una gestora cultural de cultura del estado de chile 🥲.
Es agotador sentir que afuera mi obra vibra y aquí parece que hablo otro idioma. Como último recurso, me hice un análisis de astrocartografía y, créanlo o no, me salió que energéticamente Chile para mí está muerto jaja, que mi vibración aquí no fluye (me cuadraba todo). Y la verdad, después de tanto chocar con la pared, le estoy creyendo.
Les ha pasado que sienten que su entorno es el más resistente a su propuesta? Creen que estamos destinados a buscar nuestro lugar fuera de donde nacimos para poder florecer realmente?
Los leo 😊