MIS ESTUPIDECES ARTISTICAS Y EL VASO DE AGUA
Hola mis queridos artistazos, que tal van esos proyectos?
A quien os suena lo siguiente:
Hay días en los que uno no es artista. O eso cree.
Me siento frente a mi trabajo, lo miro, y siento que todo es mediocre.
Que no tengo nada que decir.
Que quizá nunca lo tuve.
Que todo este tiempo ha sido un mal chiste que nadie se ha molestado en explicarme.
Y entonces aparece esa voz, muy convincente además:
Esto no es lo tuyo.
Hay gente mejor.
Deberías haberte dado cuenta antes.
Se te da mejor hacer jabón casero o albóndigas.
Lo curioso es que esa voz a veces está bastante torombola.
Aparece cuando he dormido poco, he comido mal, o cuando llevo tres días sin salir de casa. A veces incluso aparece… cuando tengo sed. SED.
Porque claro, yo me creo que estoy atravesando una crisis existencial artística, cuando en realidad estoy a dos vasos de agua con sal de volver a ser una persona funcional.
Con los años he aprendido algo incómodo: no puedo fiarme demasiado de lo que pienso sobre mi obra cuando estoy cansada, hambrienta o emocionalmente en números rojos.
El problema es que yo, como artista, tiendo bastante al drama.
Me gusta la idea de que todo tenga un significado profundo, que el bloqueo sea casi poético, que la duda tenga peso.
Me cuesta aceptar que mi gran crisis creativa del día pueda resolverse con una siesta.
Pero la verdad es menos dramática y bastante más útil:
mi cerebro no distingue muy bien entre “mi obra no vale nada” y “necesito magnesio”.
Y ahí estoy yo, cuestionando toda mi identidad artística, cuando en realidad mi cuerpo me está diciendo algo bastante más simple: “oye, dame agua y deja de pensar tantas tonterías”.
Con el tiempo, he aprendido a sospechar de esos pensamientos.
No a ignorarlos del todo, pero sí a ponerlos en cuarentena.
“¿Esto es una verdad profunda sobre mi arte… o es que llevo ocho horas mirando las musarañas?”
Porque la mayoría de las veces, la supuesta gran revelación negativa sobre mi talento no sobrevive a una rutina de ejercicio y una buena comida sana.
Y entonces, casi me da risa.
Me doy cuenta de que no era un fraude.
Era un artista deshidratada, con expectativas imposibles y una imaginación peligrosamente eficiente para el drama.
Y al final sigo. No porque de repente crea que soy increíble, sino porque ya no me creo tanto cuando pienso que soy terrible.
Que, curiosamente, es una forma bastante más estable de seguir creando.🤣​🤣​🤣​
os comparto además unos dibujos que hice por encargo en 2017 en los dos cambiaba la cara del personaje por el rostro del que iba a recibir el regalo jajajaj
un abrazo gigante
19
27 comments
Marcela Morales
8
MIS ESTUPIDECES ARTISTICAS Y EL VASO DE AGUA
MASEDA
skool.com/maseda
Coleccionistas, Pintores y Entusiastas del arte.
Aquí encontraréis un lugar donde crecer y compartir vuestra pasión.
Leaderboard (30-day)
Powered by