El sueño viene con susurros,
pero esto no es el suave ronroneo
de un gato, ni el canto distante de un búho.
Son los sonidos que emergen, ingratos,
del compañero en este hospital oscuro.
No sé qué pócima le habrán dado
para que caiga en tan profundo letargo,
pero duerme tan confiado.
¡Que ronca igual que un camello!....
Y para colmo de mi mala suerte,
cuando su acompañante pega una cabezada,
se une a la fiesta y le lleva el compás,
añadiendo nuevas notas a la velada.
Y aquí sigo yo, desvelado,
escuchando esos cánticos del infierno
que entre los dos han montado,
robándome la paz y el sueño.
.......Y pienso....Si se junta alguien más a la comparsa, mañana puedo cobrar entrada para el concierto.
....... AlmaNegra.