Chispa de guardia.
Bebo el café con la guardia alta.
El metal tintinea con el miedo,
pequeñas piezas de hierro
que esperan el impacto de un rayo
que todavía no se ha formado.
En la cocina amanece despacio.
La cafetera exhala vapor
y el sol, ese extraño,
golpea la coraza de mi sombra
como si quisiera probar su resistencia.
No llueve fuera.
Pero aquí dentro
el aire contiene la respiración
y el tiempo oxida
todo lo que no se atreve a caer.
No hay tormenta,
solo la promesa.
Ese zumbido sordo
que no es ruido
ni calma.
Y en ese instante exacto
en que nada ocurre,
el miedo aprende a brillar,
no como amenaza,
sino como aviso.
ViCkA
Este poema deja la tensión suspendida en el aire, justo en ese punto exacto donde el acero y la luz se encuentra 😉