Esta obra la creé para uno de mis mejores amigos.
Un hombre sensible e intuitivo que tras atravesar el duro trance de un Ictus y tener que aprender de nuevo todo: hablar, comer, caminar… continuaba intuyendo y preguntando por cosas que ocurrían fuera del hospital.
El cuerpo se apagó y tuvo que reiniciarlo.
Su Alma se mantenía activa y lúcida.
Esta obra refleja su personalidad y la mirada elevada que nos regala a quienes nos acercamos a él.