Dicen que vivo solo,
lejos del mundanal ruido,
y que tengo un alma extraña,
un tanto fuera de tipo.
Pero ignoran el secreto
que se esconde en mi hogar:
hay pisadas silenciosas
que no paran de rimar.
Son pequeños guardianes
de huella suave,
compañeros de ruta,
de sol y de tarde.
Basta un cuenco de amor
y un toque de abrigo
para saber que en la vida
jamás estoy solo ni sigo perdido.
Y hoy Guapa se prepara,
la dulce mamá,
a traer otra chispa de felicidad.
¿Cómo van a decir
que mi casa está vacía,
si mi mundo se llena de tanta poesía?......
..................... AlmaNegra.