Hoy quiero compartir una reflexión con vosotras.
Muchas veces pensamos que nuestra vida cambiará cuando perdamos esos kilos, cuando llegue esa oportunidad, cuando solucionemos ese problema o cuando consigamos aquello que ahora mismo sentimos que nos falta.
Pero la realidad es que nuestra atención tiene muchísimo poder.
Si cada día miramos lo que no funciona, lo que no tenemos o todo lo que nos queda por recorrer, es fácil vivir con sensación de frustración.
Sin embargo, cuando empezamos a mirar lo que sí hemos conseguido, lo que sí estamos construyendo y todo lo que hemos sido capaces de superar, algo cambia.
No porque los problemas desaparezcan.
Sino porque dejamos de vivir desde la carencia y empezamos a vivir desde el agradecimiento.
Y curiosamente, es desde ahí desde donde solemos avanzar mejor.
Hoy te propongo algo sencillo.
Antes de terminar el día, piensa y comparte en tres cosas de tu vida por las que te sientas agradecida.
Te leo🤍