(Re) Aprendiendo a correr
Hoy vengo a fardar. Y a contaros cosas interesantes al respecto. Llevo un año corriendo de forma consistente, y la verdad es que estoy bastante orgulloso de haberlo mantenido. Yo ya tenía bastante bagaje corriendo, pero hace ya tiempo lo hacía de forma muy intermitente: dos o tres meses en serio, luego cinco o seis sin correr. El año pasado me propuse meter la carrera de manera estable en mi rutina. No tanto por rendimiento, sino por que me sienta muy bien a nivel mental y me da una sensación de libertad brutal salir a correr por el bosque de buena mañana. Incluso durante el invierno alemán, que no invita precisamente a ponerte las five-fingers y salir de casa, conseguí mantener la constancia semanal. Pequeña victoria personal. Cosa que me lleva al primer punto del que quiero hablar, llevo unos diez años corriendo con calzado minimalista. En su momento me gustó la sensación, lo introduje muy poco a poco y se quedó conmigo. No corro con minimalistas porque crea que todo el mundo debería hacerlo, ni porque piense que es “la forma correcta” de correr. Lo hago porque me gusta, porque me ha funcionado y porque lo he escalado con bastante paciencia. Partiendo de ahí, unido con una pequeña lesión en el tobillo y de varias conversaciones con @Aroa Soriano , que también está metidísima en la carrera y en cómo enseñarla, me he propuesto investigar dos cosas: 1. Qué sabemos realmente sobre cómo pisar al correr. 2. Cómo se le enseña a alguien a cambiar su técnica. Lo primero que me llamó la atención es la ausencia de consenso y el hecho de que casi cualquier tipo de pisada que a ti te funcione, está bien. Siendo honestos, yo venía con la predisposición intelectual de intentar encontrar que la recepción de metatarsos es superior a nivel biomecánico por la propia anatomía. Pero, como buen pensador crítico dispuesto a cambiar de opinión, me senté a investigar y me llevo una grata sorpresa al encontrarme que la respuesta no es tan clara, sino que, como siempre decimos en Enso Movers, 𝐝𝐞𝐩𝐞𝐧𝐝𝐞.