Quinta opción: ✅ Todos los de arriba. Yo también tengo mis pensamientos, reflexiones e incluso tareas dispersas entre varios sistemas de registro, entre los que se incluyen libreta, Google Keep, reMarkable, hojas sueltas y automensajes en Telegram. Con el tiempo he hecho las paces y he desistido de esa idea idealizada de que, si consiguiera un único sistema de trabajo unificado, infinitamente portátil y consistente, sería más productivo. Tiempo después, cuando redescubro algunos de esos pensamientos, me doy cuenta de que no eran tan relevantes, ya los hice o, en algún caso, hasta me sorprende lo que había escrito. Creo que cada método tiene sus virtudes y que a veces el beneficio no está en poder recuperar ese pensamiento en un futuro, sino en haberse tomado el tiempo de expresarlo en voz alta o plasmarlo en papel, porque a veces escribir es lo mismo que pensar, o incluso mucho mejor que pensar. Por lo tanto, una vez que el proceso ha concluido, que esa nota permanezca o no para mí no es tan relevante: me he dado cuenta de que si algún pensamiento o idea es importante de verdad, acabará repitiéndose, acabará volviendo a emerger o acabará en múltiples sistemas de registro.