Cuando atravesamos etapas de mucho estrés o sufrimiento, a veces aparece una sensación extraña:
Cómo si pudiéramos detenernos, salir de nuestro personaje o disociar, observar nuestra vida desde fuera y cuestionar la historia que llevamos años contándonos.
¿Somos realmente nuestras heridas, nuestros miedos y nuestra identidad, o solo nos hemos identificado demasiado con ellos?
¿Os ha pasado alguna vez sentir que, en el fondo pudiera ser una ilusión? O que nada es tan personal como parecía?