El fin de semana me lo pasé muy bien. Estuve con amigos a los que quiero mucho y con los que me siento realmente cerca. Pero hoy me he levantado algo triste.
Creo que decir en voz alta que me voy a vivir a Gijón dentro de dos meses ha hecho que todo se vuelva más real. Y, de alguna forma, también empieza ese pequeño duelo de marcharse: dejar una ciudad, unas rutinas, personas y una etapa que han formado parte de tu vida.
Es curioso cómo a veces algo puede ilusionarte y dolerte al mismo tiempo.
¿Cómo lleváis vosotros esos sentimientos encontrados? ¿Habéis tenido últimamente alguna sensación parecida?