Todo aquello que verdaderamente necesito —amor, paz, sabiduría y fortaleza— tiene su origen en la misma Fuente que me dio la vida. Cuando olvido esta verdad, busco afuera lo que solo puede encontrarse dentro de mí.
Al recordar que Dios es mi Fuente, desaparece la sensación de carencia y nace una profunda confianza. Comprendo que no estoy separado de la abundancia, de la guía ni del amor; simplemente necesito reconocer su presencia en mi vida.
🌿 Cuando recuerdo mi Fuente, dejo de vivir desde la escasez y comienzo a vivir desde la plenitud.