Cuando confío únicamente en mis fuerzas, aparecen el cansancio, la duda y el miedo. Pero cuando recuerdo que existe una fuerza superior guiando mi vida, descubro una serenidad que no depende de las circunstancias.
La verdadera fortaleza no consiste en luchar contra todo, sino en mantener la paz en medio de cualquier situación. Desde esa paz, la visión se aclara y puedo reconocer oportunidades donde antes solo veía obstáculos.
🌿 Quien reconoce a Dios como su fortaleza deja de vivir desde el temor y comienza a caminar con confianza.