No importa cuán incierto parezca el camino, nunca estamos solos. Hay una Presencia que nos acompaña en cada paso, en cada decisión y en cada experiencia de la vida.
Cuando recordamos esta verdad, el miedo comienza a perder fuerza y la confianza ocupa su lugar. Entonces comprendemos que no necesitamos controlar todo lo que sucede; basta con avanzar con serenidad, sabiendo que siempre somos guiados y sostenidos.