Objetivos: la S de SMART
¡Hola a todos! ¿Qué tal arranca la semana?
El lunes pasado os pregunté si erais de los que se marcan objetivos o no, y entre los comentarios aparecieron respuestas de todo tipo: gente que va a su bola, gente que planifica al milímetro en lo profesional pero fluye en lo personal y gente que no se lo plantea, seguramente porque nunca le han enseñado cómo hacerlo. Todo eso es perfectamente válido, pero hoy quiero empezar a daros herramientas por si os apetece probar.
Como os adelanté, vamos a ir viendo poco a poco la técnica SMART, que es una forma bastante sencilla de definir buenos objetivos para que no se queden en simples ideas. Tan importante es la primera chispa ("quiero hacer algo") como saber dar los pasos necesarios para que se materialice.
En esta técnica, cada letra del nombre define una característica que debe cumplir un buen objetivo (por su nombre en inglés). Hoy le toca el turno a la primera: la S de Specific (Específico)
Un buen objetivo tiene que ser concreto y claro. Parece una tontería, pero es donde más gente se atasca sin darse cuenta.
Os pongo un ejemplo de los comentarios de la semana pasada (con permiso, Carlos, jeje): en su respuesta aparecieron dos objetivos juntos, "construir nuevos vínculos sanos" y "volver al ejercicio y al baile". El segundo es muy específico: sé exactamente qué tendría que hacer mañana mismo para acercarme a él (buscar alguna academia, apuntarme a clase y acudir periódicamente). El primero, en cambio, es muy bonito, pero demasiado ambiguo: ¿qué significa exactamente "vínculo sano"? ¿con quién quieres tenerlo? ¿cuántos vínculos serían suficientes? ¿dónde puedes buscarlos? Sin esas respuestas, es muy difícil saber si estáis avanzando o no, y eso suele acabar en frustración y abandono del objetivo o incluso de sensación de no avanzar aunque estéis trabajando en él.
Lo mismo le pasa al "quiero comer mejor", al "quiero leer más" o al clásico "este año me pongo en forma". Suenan genial, pero son tan amplios que el cerebro no sabe por dónde empezar y al final no empieza por ningún lado.
La pregunta clave para chequear si tu objetivo es específico es muy sencilla: ¿sabrías explicarle a otra persona, en una sola frase, qué quieres conseguir exactamente, detallando los primeros pasos que tienes que dar? Si no puedes ponerle palabras, probablemente necesites concretar más. Hay que tenerlo claro en la cabeza para poder materializarlo fuera de ella.
Comparad estos dos:
  • "Quiero hacer más deporte."
  • "Quiero aumentar la masa muscular de mis hombros y brazos."
El segundo no es necesariamente mejor como deseo, pero sí es mucho más manejable como objetivo. Sabes a qué músculos apuntas, sabes que vas a necesitar trabajo de fuerza, y sabes que correr una maratón no te va a llevar ahí. El primero podría ser cualquier cosa.
Pequeño ejercicio para esta semana:
Coged el objetivo que os planteasteis el lunes pasado (o uno nuevo, si os ronda otra cosa por la cabeza) y pasadlo por el filtro de la S. ¿Es específico? ¿Sabéis explicarlo en una frase concreta? Si no, intentad reformularlo. No hace falta que sea perfecto, solo más concreto que antes.
Y contadme: ¿cuál era vuestro objetivo y cómo queda después de aplicarle la S? ¿Os ha costado concretarlo o ha salido a la primera?
¡Os leo en comentarios!
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Sergio Toyos
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Objetivos: la S de SMART
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