Frida nos inspiró para hacer este poemario juntos.
Entre pinceladas de dolor y flores encendidas,
aprendimos que el alma también sangra colores.
Que el amor no siempre es suave,
pero siempre es verdadero.
Bajo cejas que fueron puente y bandera,
descubrimos que la identidad no se esconde,
se pinta, se escribe, se grita.
Frida nos enseñó que las cicatrices
también pueden florecer,
que el arte nace del fuego interno
y que la pasión convierte la herida en verso.
Así, entre miradas cómplices y tinta negra,
hicimos de nuestras sombras un jardín,
y de nuestra historia,
un poemario compartido.
Esperamos que lo disfrutéis tanto como lo hemos hecho nosotros y si aún no lo tenéis no dudéis en contactar con o conmigo para conseguir uno ❤️❤️