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Enso Movers

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7 contributions to Enso Movers
Entrenar o no entrenar. Esa es la cuestión
El otro día me puse malo. Así os lo digo: los superhéroes también nos ponemos malos. Como es una pregunta que aparece habitualmente en nuestro online coaching, creo que es muy útil compartir con vosotros mi aproximación a qué hacer cuando uno está malo, puesto que existe mucha controversia sobre si es positivo, negativo o da igual entrenar en ese estado. Para dar respuesta a esta pregunta, tenemos que mirar el mecanismo a través del cual funciona el entrenamiento. Y esto es muy sencillo: el entrenamiento no te hace más fuerte por sí solo; el entrenamiento con una adecuada recuperación te hace mejorar. El entrenamiento es el estímulo, pero es únicamente durante la recuperación cuando verdaderamente mejoramos nuestras capacidades. Si nuestra recuperación está comprometida por una nutrición deficiente, falta de sueño, exceso de estrés o cualquier otro motivo, las adaptaciones se verán mermadas o incluso puede que no sucedan. ¿Qué sucede cuando estamos enfermos? El cuerpo dedica todos los recursos posibles a combatir esa enfermedad, porque no sabe si es un virus ligero, un pequeño catarro o algo serio; por si acaso, reacciona lo antes y lo más fuerte posible. Por lo tanto, si entrenamos mientras estamos enfermos pueden suceder dos cosas: 1. Que el cuerpo postergue todas las adaptaciones que debería haber hecho para recuperar el entrenamiento, resultando este inútil. 2. En el peor de los casos, que el cuerpo tenga que derivar parte de sus recursos a la recuperación del entrenamiento y se los quite a combatir la enfermedad. El cuerpo, como es muy sabio, detecta esto y te lo manifiesta con una gran desidia y rechazo ante la idea de entrenar (hablando de entrenar duro, no de salir a dar un paseo o una pequeña vuelta en bici). Por lo tanto, ¿qué hago yo cuando estoy malo? 1. Descansar mucho y tomarme paracetamol si tengo fiebre o me duele demasiado la cabeza. 2. Seguir descansando y durmiendo todo lo que pueda o necesite hasta que llegue un día en el cual pueda hacer vida normal sin ninguna sensación rara.
Entrenar o no entrenar. Esa es la cuestión
1 like • 3d
Muy interesante Pau, me parece muy inteligente. Yo soy muy culo inquieto y me cuesta mucho parar, pero el propio cuerpo habla, esa desidia que dices. Hoy mismo he tenido que frenar. Dos días con pérdidas de sangre muy intensas me han dejado por los suelos. Esta tarde ya llevaba 24h que se suavizaron y mi intención era entrenar, aunque mentalmente ya iba quitando cosas a lo que hoy tocaba: la dominada y el dip fuera, los handstand ya veremos... Cargo la barra para hacer piernas y ahí ya me sale un UFFF. Venga, voy calentando muñecas a ver si me animo. Pongo la música. Primer acercamiento a pared para calentar: ¡¡diossssss, casi muero!! Miro la barra otra vez. Venga, le voy a preguntar a Gémini qué está pasando en mi cuerpo en estos momentos: HORRORRRR. Mejor lo dejo. Muevo un poquito las articulaciones y al sofá un poquito a escribir esto. En fin.
El lenguaje del dolor
Empiezo con un preámbulo: En clases presenciales entreno a muchísimas personas, y es habitual ver decenas de pupas al mes, a parte de agujetas perennes, tema que dejaré para otro momento. Me divierte decirles de forma irónica que el deporte les hace más daño que bien, para echarnos unas risas con los infortunios. Y lo cierto es que, en la trayectoria del movimiento, sobre todo ambicioso y frecuente, será una profecía cumplida pasar por algunas molestias o dolores. ¿Y qué? Encuentro a menudo entre esos mismos alumnos dificultades para explicar CÓMO les duele algo. Esa sensibilidad y vocabulario es extremadamente útil para el profesional, médico, fisio, o entrenador, a la hora de actuar y pautar ejercicio. ¡Y no solo para ellos! para situar y calmar tu propia angustia, cualquier certidumbre concede paz (¡y te puedes auto tratar si sabes como va!). Lo dolores se pueden describir por duración, intensidad, localización, etc. Me gustaría elaborar con vosotros un listado de experiencias que acumulen cualidades (cómo se siente), para enriquecernos a nosotros como entrenadores y a vosotros: Empiezo con un par de ejemplos propios: - Quemazón, como si la zona estuviera ardiendo, caliente. Muy clásico de dolores nerviosos. En mi caso de una falsa ciática cadera que recorría hasta pie. Muy fastidioso. - Impactación, fricción; como en golpe o choque, a veces arenoso, que puede doler de forma irritante o aguda (solo en tope). Lo he vivido en dos lugares muy frecuentes: hombro y cadera. Mucha pérdida de organicidad en el movimiento. Os paso el testigo 🧐
El lenguaje del dolor
1 like • 6d
Y buscando explicación a mi actual dolor me encuentro este post tan interesante. Precisamente porque me veo sin saber definir o concretar qué ha pasado. Dolor concentrado, pero no punzante. Está localizado en una zona más o menos precisa (mi empeine del pie hacia el exterior), hay crujidos que no sé realmente si afectan porque me duele todo, y en sus fases agudas (cuando me despierto en la noche), sencillamente no lo puedo casi mover. En estas cosas me gusta afinar las sensaciones y oír qué necesita mi cuerpo en ese momento, creo que el dolor te habla y te pide acción: bien quédate quieta y no muevas un pelo (en ese punzante, e incluso palpitante que habéis descrito) o explora el dolor (en ese dolor "sordo" o grave) y machácalo, calienta la zona y haz que se vaya. En ese último caso estoy. Aporto esos dos casos.
Reto friendly 360
Da una vuelta sobre ti mismo sin que se caiga la zapatilla. Prohibido el uso de celo, superglue o cuerdas 🥸
Reto friendly 360
1 like • 27d
Ummmm, lo voy a probar 😆
La importancia de las vacaciones 😎
Hola Ensos! Hoy no vengo a dejaros una reflexión sobre ningún tema, simplemente vengo a compartiros un pequeño vídeo recopilatorio de mis vacaciones (me fui poco más de una semana al norte de España con una furgo camperizada ❤️). También tengo curiosidad por saber cómo están yendo vuestras vacaciones (los que tengáis 🤣); dejad pruebas gráficas de que lo estáis pasando bien! 👀
4 likes • Aug 20
Las vacaciones para mí son imprescindibles. Cambiar de aires y perderte. Nosotros hemos estado por el norte, cerca de Bilbao y luego a tierras palentinas, en busca del eclipse con nuestra agrupación de astronomía. Entrenamiento cero, pero sí caminatas, un par de rutas en kayak, astronomía, gastronomía y mucha exposición al sol y al calor, que ya no hay rincón que se libre. Dejo algunas fotos de resumen.
5 likes • Aug 20
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Envejecer the envejece...¿o no?
Hay una frase que escucho muchísimo, dentro y fuera del entrenamiento: "Ya, pero es que con la edad..." A veces aparece a los 60. A veces a los 50. Y muchas veces, bastante antes de lo que nos gustaría admitir. "Ya no recupero igual." "Ya no tengo la misma fuerza." "Esto ya son cosas de la edad." "A partir de aquí todo va hacia abajo." Y claro, hay parte de verdad. Envejecer existe. La biología no desaparece porque entrenes. Ayer estaba en la piscina, después de salir de nadar, y vi a mucha gente mayor entrenando y me pregunté: ¿cuánto decaen realmente tus capacidades físicas si genuinamente no paras de entrenar y lo sigues haciendo duro? Y mirando la literatura sobre atletas máster y gente mayor que ha entrenado durante décadas, me llevé una GRAN sorpresa. Wroblewski et al. (2011) estudiaron a 40 atletas recreativos de alto nivel, entre 40 y 81 años, que entrenaban 4-5 veces por semana. Midieron composición corporal, fuerza del cuádriceps y resonancia magnética del muslo. Lo interesante: 𝐧𝐨 𝐞𝐧𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐚í𝐝𝐚 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐞𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐧 𝐞𝐥 á𝐫𝐞𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐯𝐞𝐫𝐬𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐬𝐥𝐨, 𝐞𝐥 á𝐫𝐞𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐮á𝐝𝐫𝐢𝐜𝐞𝐩𝐬 𝐧𝐢 𝐞𝐥 𝐩𝐢𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐳𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐮á𝐝𝐫𝐢𝐜𝐞𝐩𝐬. Los propios autores plantean una idea potente: 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐨𝐥𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐚𝐭𝐫𝐢𝐛𝐮𝐢𝐫 𝐚𝐥 𝐞𝐧𝐯𝐞𝐣𝐞𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐪𝐮𝐢𝐳á 𝐫𝐞𝐟𝐥𝐞𝐣𝐚𝐧 𝐦á𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐮𝐬𝐨 𝐜𝐫ó𝐧𝐢𝐜𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐧𝐯𝐞𝐣𝐞𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐩𝐮𝐫𝐨. McKendry et al. (2018), en una revisión sistemática con meta-análisis sobre atletas máster, encontraron algo parecido desde otro ángulo. 𝐋𝐨𝐬 𝐚𝐭𝐥𝐞𝐭𝐚𝐬 𝐦á𝐬𝐭𝐞𝐫 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐭𝐞𝐧í𝐚𝐧 𝐯𝐚𝐥𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐕𝐎2𝐦𝐚𝐱 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐢𝐝𝐨𝐬 𝐚 𝐚𝐝𝐮𝐥𝐭𝐨𝐬 𝐣ó𝐯𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐚𝐧𝐨𝐬, y claramente superiores a adultos mayores no entrenados. Los atletas máster de fuerza y potencia también mantenían niveles de fuerza más altos que otros grupos. Valenzuela et al. (2020), revisando la literatura sobre ejercicio de resistencia mantenido durante toda la vida, también señalan que el entrenamiento no elimina la caída del VO2max, pero puede ralentizar mucho el deterioro que vemos en personas inactivas. Incluso citan casos extremos, como ciclistas centenarios con valores de VO2max que muchos adultos jóvenes sedentarios firmarían ahora mismo.
7 likes • Jul 10
Uffff, aquí tengo mucho que contar. Tengo 47 años (venga va, me quedan dos meses para sumar otro) y llevo toda mi vida moviéndome de una u otra forma. ¿Los años me han hecho acumular lesiones? Pues la verdad es que no. Me han acompañado desde siempre, pero ahora tengo más conocimiento para saberlas combatir o sobrellevar, aunque sí que son más persistentes. Quizás esté todo en mí más "gastado", pero a nivel de fuerza estoy en mi absoluto "prime" y a nivel cardiovascular, pues también. Más ágil que nunca (y siempre he hecho deporte). ¿Qué noto que ha cambiado? Quizás la resiliencia y la frescura, pero mi yo es un súper yo que ha seguido mejorando con los años y que me lleva a un pensamiento recurrente: ¿qué habría sido de mí sin el deporte y mi buena alimentación? Sería una yo muyyyyy diferente. Y podría seguir escribiendo un tocho si tengo en cuenta que ahora mismo mi cuerpo se encuentra en un momento irremediable de pérdida de hormonas, y lo único que puedo hacer para amortiguarlo es seguir haciendo lo mismo que hasta ahora: seguir entrenando y comiendo bien.
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Vanessa Gómez
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@vanessa-gomez-7249
Malagueña y exquisita

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