Una de las cosas que estoy viviendo, es aceptar, que hay partes de mí, que no me deben seguir liderando la vida. Para mí, construir esta nueva identidad, ha significado/está significando, dejar atrás versiones de mí que durante años me han funcionado, en el corazón de mi familia, en el seno de la empresa familiar, en las parejas, en las amistades, etc. Que me ayudaron de alguna forma a sobrevivir. Ser el hijo predilecto, ejemplar, para mis padres. Ser la pareja perfecta, proveedora, para mis parejas, y ser el "conseguidor", "solucionador", en la empresa, ¡24/7 ready! y he dejado atrás: - La necesidad de aprobación constante. - El miedo a mostrarme realmente como soy. - La sensación de que debía encajar (En la empresa), en algo que limita mi crecimiento. - Mi mentalidad de supervivencia constante, (hacer lo que sea, para agradar y sentirme valedor de la aceptación de mi jefe/padre). - Reaccionar emocionalmente, a los chantajes de (parejas, familia, etc) - y de la idea de no ver más allá de las posibilidades de mi entorno más cercano. Para crecer, en estos meses, he tenido que "actuar", accionar desde otra energía. - He encontrado mayor dirección - Más enfoque en lo que hago. - Cuido más mi entorno, (he hecho higiene ambiental radical, jeje) - Y sobretodo, he aplicado mayor coherencia en mis acciones, (cómo me muestro, qué publico, qué pongo en los estados del Whatsapp, etc) Está siendo una adaptación constante, dejar de sostener estructuras que ya no están alineadas con mis intereses, o con lo que quiero ser/soy. Es todo un ejercicio de resiliencia, Actualmente, trabajo con dos personas, (gratis), (es hermoso ver su mirada, su expresión con cada insight, y cómo cada vez se les despeja la nube que tienen encima, cómo se sienten mejor, cómo se relacionan con el sufrimiento, y cómo abrazan los cambios) Me siento feliz, realizado, paso horas con ellos, los domingos, creamos un entorno de café, paseo y meditación junto al mar.