Valentía es reconocer tu cuerpo. Valentía es asumir la responsabilidad de tu salud, Reconocer cómo está hoy. Sin maquillaje. Sin excusas. Sin negarlo. Lo más cómodo es resignarse. Pero decidir mirar tu cuerpo de frente… eso cambia todo. Es de valientes enfrentarte a un diagnóstico y no permitir que se convierta en una sentencia. Es de valientes no conformarte con una vida desconectada, con dolor o sin propósito. Nuestro cuerpo no es un accesorio. Es el vehículo que nos permite vivir esta experiencia humana. Sin él, no hay metas. No hay logros. No hay sueños. Y ponerlo como prioridad antes que cualquier otra exigencia externa es un acto radical de amor. Porque si tu cuerpo respira, significa que aún hay infinitas posibilidades para experimentarnos. Cada segundo es una oportunidad de elegir distinto. Pero elegir distinto requiere determinación. Valentía también es amar. Amarte completamente incluso cuando ves tus sombras. Amarte cuando reconoces tus fallas y tomas acción para estar en un lugar mejor. Y si amar a otro ya requiere coraje, Amarte a ti, con todo lo que eres, requiere aún más. Por eso esta familia es de valientes. Porque elegimos mirarnos. Elegimos responsabilizarnos. Elegimos no conformarnos. Y eso… ya nos hace diferentes. Por eso somos valientes.