Para tu corazón basta mi cuerpo. para tu cuerpo me basta mi boca. y para tu boca, mi aliento invoca, y dejas muerto de placer mi cuerpo . Y de tus locas fuerzas y suspiros. y brota impelida mi sangre blanca. Porque mi alma desciende tu barranca, y porque vivo y muero en tus latidos; ya sin aire cuelgo cual lodo, todo quien espera la final estocada. Y me aprietas deseándolo todo. Me dejas solo, deseando nada, y vuelo ya, en suave caída, cómodo, y me basta en vida, soltar la espada.