Hoy vengo a confesarme. A confesar que llevo un tiempo sintiendo que ya no encajo en la vida que antes me servía. Que hay cosas que antes normalizaba y ahora me pesan. Que hay conversaciones, lugares, hábitos y formas de vivir que ya no vibran conmigo aunque durante años pensé que sí. Y no, no tengo todas las respuestas. De hecho, muchas veces me siento perdida. Como si estuviera entre dos versiones de mí: la que he sido toda la vida… y la mujer en la que me estoy convirtiendo. Hay días en los que siento una conexión brutal conmigo, con la vida, con algo más grande. Y otros en los que me entra miedo. Miedo a cambiar. Miedo a decepcionar. Miedo a no ser entendida. Miedo a desmontar partes de mí que he sostenido durante años. Y también voy a confesar algo más… A veces mi ego me dice que estoy loca. Que cómo voy a sentir cosas que antes no sentía. Cómo voy a ver señales donde antes no veía nada. Cómo voy a confiar en algo que no puedo tocar. Pero, al mismo tiempo, hay una parte de mí que nunca había sentido tanta paz. Porque ahora entiendo la vida de otra manera. Ahora me guío más por la intuición, por la energía, por la fe, por las leyes de la vida y del universo. Y aunque sé que habrá gente que no lo entienda, para mí todo eso le ha dado muchísimo más sentido a mi existencia. Por primera vez no siento que camino sola. Siento confianza. Siento guía. Siento que, incluso en medio del caos, algo me está llevando exactamente hacia donde necesito estar. Y hay algo que ya no puedo ignorar más: ya no quiero sobrevivir. Quiero vivir de verdad. Quiero mirarme al espejo y reconocerme. Quiero dejar de apagarme para encajar. Quiero sentir paz. Quiero sentir propósito. Quiero construir una vida que tenga sentido para mí, no solo una vida que “se vea bien” desde fuera. Y en medio de todo este proceso estoy aprendiendo algo muy importante: sanar no siempre se siente bonito. A veces sanar es llorar. Es poner límites. Es sentirte sola. Es cuestionarte todo. Es dejar atrás versiones de ti que te protegieron… pero que ya no te permiten crecer.