Feliz día de la madre ... o no... OS AMO
Hoy, en el Día de la Madre, también quiero hacer un espacio para una verdad que no siempre se dice en voz alta. No todas las historias con nuestras madres son fáciles. No todas estuvieron como necesitábamos. No todas supieron, pudieron o aprendieron a amar sin herir. Y eso también deja huella. A veces profunda. A veces silenciosa. La herida de madre existe. Vive en inseguridades, en vacíos, en preguntas sin respuesta, en la sensación de no haber sido suficiente o de haber tenido que crecer demasiado pronto. Pero reconocerlo no nos hace malas hijas ni hijos. Nos hace honestos. Nos hace conscientes. Nos abre la puerta a sanar. Hoy no tiene que ser un día perfecto. Puede ser un día de amor… o de duelo. De gratitud… o de límites. De recordar lo que sí hubo… y también de aceptar lo que faltó. Y, sobre todo, puede ser un día para mirarte con más compasión. Porque aunque la historia no haya sido como esperabas, tú sigues teniendo la oportunidad de construir algo distinto dentro de ti. Feliz Día de la Madre, a todas las madres imperfectas… y a todas las hijas e hijos que están aprendiendo a sanar.