Familia: Os comparto un pequeño avance de mi trama personal porque, a veces, los mejores giros de guion ocurren cuando parece que no pasa nada. Aunque los resultados exteriores en mi carrera literaria todavía se hacen de rogar, he logrado conquistar una plaza fuerte: la paz mental. Últimamente, empezaba a detestar mi empleo, y no es para menos: respirar un ambiente de recorte de plantilla del treinta por ciento, agota a cualquiera, que por ahora no llevamos halo de luz para repeler el estrés 😅. En este escenario de contrastes, la vida me ha regalado sesenta y cuatro nuevos suscriptores en mi canal de vídeos de forma inesperada. Esto me ha puesto frente al espejo: me he dado cuenta de que sé escribir mundos enteros, pero no tengo ni idea de vender más allá de mi empeño en «hacerlo bien, mal o regular». Me pregunto constantemente qué querrá la Providencia de mí en estos días de incertidumbre. Para rematar la semana, mañana me toca visitar la comisaría para denunciar que he perdido el documento de identidad 😂. Prefiero leerlo en clave simbólica: espero que, a un nivel profundo, esto signifique un cambio de identidad real y no solo un engorroso trámite burocrático. La prueba de ello es que mi último libro, «Amanecer de un héroe», salió a finales de diciembre y ya lleva noventa y tres ventas, superando todo lo que había logrado con mis obras anteriores en el primer mes. Lo más revelador ha sido darme cuenta de un error de bulto en mi narrativa interna: pensaba que mis peripecias no le interesaban a nadie. Menudo «fallo de guion» por mi parte. Al final, resulta que mi historia sí merece ser contada, aunque sea empezando por este testimonio. Porque, como siempre digo: las historias nos recuerdan quiénes somos. P. D. Si a alguien más le gusta la fantasía épica, mi saga de libros, cuyo primer libro es «La vara de Karanos», está disponible en Amazon.