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Trascendiendo el miedo a hablar ante una cámara
Hola, querida comunidad 🌱 Quiero compartir con ustedes algo muy personal.Este video nació a raíz de ver el video de Víctor sobre ¿Cómo enfrentar el miedo a hablar ante las cámaras?. Algo se movió en mí y decidí grabar, sin pensarlo demasiado. Lo hice en la playa, completamente improvisado, como el primer episodio de un nuevo podcast que estoy iniciando: Elijo vivir desde la paz. En él hablo, sin guion ni estructura, de mi camino de búsqueda de Dios y de crecimiento espiritual. No es una enseñanza ni una conclusión; es simplemente un punto de partida, dicho desde donde estoy hoy, animado por ese impulso de atravesar el miedo y elegir expresarme con honestidad. Lo comparto aquí con confianza, como quien se abre ante personas que también están caminando, cuestionando y eligiendo conscientemente una forma distinta de vivir. Gracias por estar, por acompañar y por sostener este espacio de libertad y honestidad.Los leo con cariño.
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Primero perdí el DNI (mi identidad) y hoy casi pierdo la cabeza
Hola family: ¿Recordáis que en el otro hilo os conté que perdí el DNI después de 40 años? Bueno, pues resulta que el Universo (ese guionista al que le encanta dejarnos en ascuas) decidió que aquello solo era el prólogo. Hoy era el «Día del Juicio» en mi empresa: finalizaba el plazo para apuntarse al ERE voluntario. La situación pintaba peor que Mordor un lunes por la mañana: mis mentores (y jefes) despedidos, un ambiente tóxico nivel "Chernóbil emocional" y yo con la pluma en la mano, listo para firmar mi exilio voluntario. Mi pequeño pasajero ha montado un espectáculo digno de un premio a la mejor actuación dramática: 1. Media hora de llanto en el baño (limpieza hidráulica del subconsciente). 2. Dolor de estómago: mi tercer chakra gritando. 3. Dolor de garganta y picor en la nuca: todo lo que me he callado intentando estrangularme antes de salir. Estaba listo. Iba a firmar. Me iba a la aventura sin red porque sentía que el «Fin de la Partida» era inminente. Y entonces... Justo cuando estaba soltando el control y rindiéndome a la incertidumbre, mi jefe (que también se iba) me escribe para decirme que ha decidido quedarse. Pero lo que me dejó helado no fue su decisión, sino la palabra exacta que utilizó: «Veo cierta esperanza». Para cualquiera, esto es una frase hecha. Para mí, no. Como sabéis, escribo fantasía y siempre digo que mi único objetivo al escribir es llevar esperanza a los demás a través de mis historias. Que mi jefe, en el momento más oscuro, utilizara precisamente la palabra esperanza roza (o es) una sincronía. Conclusión del día: no he firmado. Me quedo. Pero no me quedo como la víctima que era ayer. Me he dado cuenta de que, si me voy, bien; y si me quedo, también bien, porque ahora mi verdadero trabajo no es ser empleado de una multinacional. Ahora quiero verlo de otra forma. Un escritor de fantasía usando el sueldo de una multinacional para mejorar mi escritura hasta que sea hora de cambiar. Como diría Hawkins: Gloria in Excelsis Deo! Como diría Tolkien: Ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.
Aventuras de un escritor
Familia: Os comparto un pequeño avance de mi trama personal porque, a veces, los mejores giros de guion ocurren cuando parece que no pasa nada. Aunque los resultados exteriores en mi carrera literaria todavía se hacen de rogar, he logrado conquistar una plaza fuerte: la paz mental. Últimamente, empezaba a detestar mi empleo, y no es para menos: respirar un ambiente de recorte de plantilla del treinta por ciento, agota a cualquiera, que por ahora no llevamos halo de luz para repeler el estrés 😅. En este escenario de contrastes, la vida me ha regalado sesenta y cuatro nuevos suscriptores en mi canal de vídeos de forma inesperada. Esto me ha puesto frente al espejo: me he dado cuenta de que sé escribir mundos enteros, pero no tengo ni idea de vender más allá de mi empeño en «hacerlo bien, mal o regular». Me pregunto constantemente qué querrá la Providencia de mí en estos días de incertidumbre. Para rematar la semana, mañana me toca visitar la comisaría para denunciar que he perdido el documento de identidad 😂. Prefiero leerlo en clave simbólica: espero que, a un nivel profundo, esto signifique un cambio de identidad real y no solo un engorroso trámite burocrático. La prueba de ello es que mi último libro, «Amanecer de un héroe», salió a finales de diciembre y ya lleva noventa y tres ventas, superando todo lo que había logrado con mis obras anteriores en el primer mes. Lo más revelador ha sido darme cuenta de un error de bulto en mi narrativa interna: pensaba que mis peripecias no le interesaban a nadie. Menudo «fallo de guion» por mi parte. Al final, resulta que mi historia sí merece ser contada, aunque sea empezando por este testimonio. Porque, como siempre digo: las historias nos recuerdan quiénes somos. P. D. Si a alguien más le gusta la fantasía épica, mi saga de libros, cuyo primer libro es «La vara de Karanos», está disponible en Amazon.
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