Un melón. El lector cero o los buenos amigos.
Quiero abrir un melón. Imaginad que estáis terminando un poemario y sentís que necesitáis otros ojos, otros oídos, incluso otros dedos. ¿Cómo habéis resuelto el problema de encontrar eso que llaman un lector cero o un lector beta? es decir, un lector competente que pueda sugeriros alguna mejora. Veamos: Habéis tratado de localizar a vuestro autor preferido, pero este no desea abriros la puerta (o el féretro), porque no se fía... hay tanto loco suelto... ¿Habéis pagado a alguien profesional o bien convencisteis a cuatro o cinco amigos, lectores consumados, que no solo te van a decir qué bonito? ¿Cómo lo habéis resuelto? Saludos, hermanos en el cantar.