Esta semana me he permitido habitar la tristeza y parar a sentirla en lugar de evadirla. Durante mucho tiempo fingía estar bien por mis hijos y lo único que me provocaba eso era ponerme de mal humor con ellos. Esta semana les avisé que estaba un poco triste y que necesitaba un rato a solas. No sólo lo respetaron sino que además me dieron un abrazo enorme que me conmovió profundamente. 💜