La vida no busca castigarnos; busca enseñarnos. Cada experiencia, agradable o difícil, contiene una oportunidad para descubrir una comprensión que antes no teníamos. Cuando dejamos de luchar contra la realidad y empezamos a reconocer su propósito, el sufrimiento pierde fuerza y nace la paz interior. ¿Qué situación de tu vida cambió cuando comenzaste a comprenderla en lugar de resistirte?