La política fiscal bajo el liderazgo del expresidente Donald Trump continúa generando un intenso debate, con propuestas que buscan extender recortes fiscales previos y añadir nuevas disposiciones para sectores específicos. Estas medidas están diseñadas para impulsar la economía, pero también presentan desafíos significativos en términos de sostenibilidad presupuestaria y equidad fiscal.
Propuestas destacadas: un enfoque fragmentado
Entre las iniciativas más llamativas se encuentran:
- Deducciones específicas: Desde incentivos fiscales para generadores de emergencia, en respuesta a apagones en Texas, hasta deducciones aceleradas para la depreciación de caballos de carreras en Kentucky, las propuestas reflejan necesidades locales específicas más que una visión fiscal unificada.
- Zonas de oportunidad: Solicitudes para designar áreas afectadas por huracanes como zonas de oportunidad fiscal, lo que ofrecería beneficios impositivos a inversionistas.
- Infraestructura y manufactura: Propuestas para equiparar puertos espaciales con aeropuertos, facilitando el acceso a bonos exentos de impuestos, y una tasa corporativa del 15% para manufactura nacional.
Aunque estas iniciativas podrían estimular ciertos sectores, también complican la elaboración de un paquete fiscal coherente, debido a la necesidad de satisfacer demandas diversas dentro de un Congreso dividido.
El desafío de la sostenibilidad fiscal
Los líderes republicanos enfrentan el reto de equilibrar estas nuevas exenciones fiscales con recortes presupuestarios para evitar un aumento significativo del déficit. Entre las áreas propuestas para ajustes están:
- Reducción de programas sociales: Recortes en Medicaid y programas de la Ley de Atención Asequible (ACA), lo que podría impactar a millones de beneficiarios.
- Eliminación de incentivos energéticos: La revocación de créditos fiscales para energía limpia, aunque podría alinearse con las prioridades de desregulación, enfrenta resistencia de legisladores cuyos distritos dependen de proyectos financiados por estos programas.
La necesidad de compensar los nuevos recortes impositivos con reducciones de gasto ha llevado a negociaciones intensas, reflejando la dificultad de satisfacer las demandas de todos los grupos dentro del Congreso.
Un Congreso dividido y un camino incierto
La estrecha mayoría republicana en la Cámara de Representantes significa que cualquier grupo de legisladores puede bloquear la legislación. Además, el Senado tiene su propia agenda y una perspectiva más flexible respecto a los déficits presupuestarios, lo que añade otro nivel de complejidad al proceso legislativo.
Mientras algunos legisladores priorizan recortes en programas de gasto, otros exigen mantener ciertas exenciones fiscales, como el aumento del límite en la deducción de impuestos estatales y locales (SALT), particularmente para estados como Nueva York y California. Estas tensiones internas reflejan los desafíos de avanzar en un paquete fiscal amplio que aborde las necesidades nacionales.
Una visión fragmentada con implicaciones a largo plazo
Aunque las propuestas fiscales de Trump buscan revitalizar sectores específicos y cumplir promesas de campaña, su implementación requiere un delicado equilibrio entre intereses locales, sostenibilidad fiscal y prioridades nacionales. Sin una estrategia fiscal integral, existe el riesgo de aumentar las desigualdades económicas y agravar el déficit presupuestario, lo que podría limitar la capacidad del gobierno para responder a futuras crisis.