Septiembre me ha pasado por encima, sin exagerar. Entre la vuelta al cole, sostener el negocio yo sola y acompañar a mi peque, que también es neurodivergente, en su propio reajuste a las rutinas del curso, no me ha quedado mucho margen para venir por aquí con la constancia que me gustaría. Así que si has notado que ando más callada, es justo por eso, no porque me haya olvidado de este rincón. Pero te voy a contar algo que me tiene sorprendida a mí la primera. Este año, a diferencia de otros, estoy viviendo esta etapa desde un lugar muy distinto. Tengo clarísimo que mis clientas van primero en lo laboral, y eso lo estoy sosteniendo sin problema. Pero en lo personal, mi bienestar y el de mi hijo van antes que el negocio, incluso antes que sostener estas comunidades que tanto quiero. Así que estos días he decidido priorizar espacios de autorregulación para mí misma, precisamente para poder acompañar mejor a mi hijo. Y el impacto ha sido muy grande. Situaciones que otros años, en esta misma época, me habrían desbordado de rabia, tristeza o impotencia, este año las estoy viviendo desde la calma. Estoy sorprendida de lo bien que estoy acompañando los desbordes emocionales de mi hijo al salir del cole, sabiendo lo difíciles que son para él las transiciones. Sin perder los nervios, y también sin juzgarme por apoyarme en herramientas que desde fuera quizás no parecen las más convencionales. Reconociendo la capacidad que tenemos los dos en cada momento, y estando en paz con lo que necesitamos ahora, aunque sepa que eso puede cambiar más adelante. Y pensando en todo esto me ha entrado la curiosidad. ¿Cuántas sois aquí madres de peques en esta franja de edad, la de empezar o volver al cole, y cómo lo estáis llevando? Porque una cosa que confirmo cada septiembre es que los cambios de ritmo, aunque parezcan pequeños desde fuera, pueden desregular muchísimo por dentro. No es solo el cambio de horario. Es toda la estructura que sostenía al cuerpo, que de golpe hay que reconstruir, muchas veces sin que nadie nos pregunte cómo estamos llevando nosotras esa transición mientras sostenemos la de nuestros peques.