Tomás, resoné mucho con la sesión de la mentoría del miércoles 15 de abril, cuando destacaste la importancia de cuidar nuestro cuerpo. A veces construimos mucho desde la mente y sintiendo con la emoción, pero no tenemos una estructura adecuada para descargar nuestra identidad y vivir la realidad que imaginamos. Entonces pareciera que no cuaja la masa. En mi experiencia, a veces cuando nada parece avanzar, el persistir en las prácticas, hábitos, rituales diarios, cotidianos, que se refieren a la alimentación, al movimiento, la respiración, la postura corporal, van generando una succión hacia mí de todo aquello que me corresponde de manera orgánica, sutil y poderosa, atrayendo todo aquello que mi inconsciente anhela experimentar, aunque quizás yo misma no lo reconozca en este momento. Porque nuestra mente cerebral a veces está inmersa en el caos del momento, el sistema y las presiones, y no vemos con claridad, pero nuestro cuerpo es la vasija, el artefacto mágico donde habita nuestra alma. Y como es adentro es afuera y como es afuera es adentro. Si pongo mi atención en cómo soy en mi mejor versión, físicamente, y actúo en coherencia, también se activa ese vórtice de energía transformadora. Como si esa consciencia indujera al agua dentro de mi cuerpo a limpiar, ordenar, y regenerarme por sí misma.
Un día hace 20 años, me miré al espejo y me dije, esta no puede ser tu vida. Decidí reconectarme con mi yo más auténtico y hacer un cambio, algo diferente que me hiciera sentido y nunca hubiera hecho. Me metí a yoga en septiembre, no podía creer lo débil y rígido que estaba mi cuerpo, en diciembre ya estaba fluyendo, hice una lista de deseos para el próximo año, lo primero un sueño extraordinario de mi infancia, y en agosto se cumplió, sin que yo lo persiguiera, sucedió simplemente por elegir día a día lo que me hiciera sentido profundamente, diciéndole que sí a la vida cuando oportunidades aparecían para explorar esa yo auténtica. Porque esa es la verdadera gratitud, valorar lo que la vida nos presenta y explorar de qué manera se ajusta a mi alma. Y así se cumplieron el segundo y el tercero… y ahí vamos con la lista. Sólo escribí lo que íntimamente resonaba con las experiencias que quería vivir y en lo cotidiano actué lo más coherentemente con lo que valoraba.
Así que , hoy quiero dar testimonio de que lo que has dicho es muy poderoso y que cuando asumimos la responsabilidad de cuidar este cuerpo que nos ha sido dado para habitar esta vida, y lo hacemos en Amor, en Gratitud y en Consciencia, en sintonía con nuestra naturaleza, la vida se alinea con nosotros y nos entrega todo aquello que soñamos y más. Gracias por estar, por motivarnos a persistir y alinearnos con nosotros mismos.